Cuando descubrí los blogs y la oportunidad que me generaba, me convertí en adicto, en cualquier semana de las iniciales escribía 3 y hasta cuatro veces en una semana.
Me convertí en un observador distinto, en todo lo que veía identificaba un aspecto que me gustaba compartir. Escribí que los blogs era un espacio que me energizaba
Poco a poco fui aprendiendo de la tecnología, empecé con blogspot, y hoy uso wordpress con dominio propio. Para leer, descubrí la posibilidad de hacer mi propio periódico con bloglines, hoy uso netvibes
Y mas importante, he ampliado mi red social, y me ha apoyado en la construcción de mi identidad, la que puedo observar a través de mi inscripción en Technorati Ha sido un placer ver como este mundo evoluciona, me siento parte del éxito de amigos que han hecho del blog su profesión, e incorporan nuevas funcionalidades a sus blogs.
También siento envidia de ellos, me parece que me falta estar en una comunidad que se nutra de esos aprendizajes, y al mismo tiempo me gusta no desenfocarme de lo que me propuesto como objetivo, la gestión, y no convertir el blog en el objetivo. Es un balance que quiero mantener
Al mismo tiempo me duele ver como otras personas que estimo y que respeto en su rol de generar crecimiento y cambio en otros seres humanos, no ven que la tecnología nos constituye, y mas bien la rechazan.
Me pregunto por cuanto hay de genuino en ese rechazo, y cuanto hay de temor. No estar hoy en la red es no formar parte de la red neuronal que la comunidad mundial está hoy construyendo como le escuché ayer a Gonzalo Pérez.
Me gustaría decirle a mi amiga J. que no basta con crear comunidades amorosas, si estas quedan aisladas. Y de repente, me doy cuenta que he bajado mi ritmo de escritura, cada vez mas espaciado.
Por supuesto, las explicaciones me surgen fáciles, mucho trabajo, una falla y un cambio de computador, la sensación de repetirme, de no tener algo inteligente que decir, etc., al mismo tiempo surgen las señales de alerta, extraño la energía que me daba escribir y los comentarios que recibía.
Me doy cuenta que la verdadera explicación es esa, me dejo estar y pierdo la musculatura, en la misma forma que nos pasa con los ejercicios corporales, y por tanto ya se que hacer, volver a retomar la musculatura, al principio me costará, pero es el camino.
Me digo que esta reflexión me sirve y le puede servir a otros, y eso me estimula. Citando nuevamente a Gonzalo, indicaba que la paz la podemos encontrar en nuestro interior, pero la felicidad la encontramos en el servicio a otros.
Me quedo con el desafío y el llamado a construir musculatura corporal y emocional, en aquellos aspectos en que queremos construir nuestra felicidad
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