En mi breve viaje a Ecuador, tengo la oportunidad de conocer a un ejecutivo Fernando Moncayo, que dirige una empresa dedicada al comercio con China, y además, aparece en la conversación, un profundo compromiso con su país. Una de cuyas maneras de expresarlo, es a través de columnas que escribe para uno de los medios locales.
Lo invito a amplificar sus reflexiones a través de un blog, como buen emprendedor, toma de inmediato la idea, y lo hace. Pone como primer post su última columna, titulada carta a un hermano.
Me gusta el tema de su columna y la belleza con que la escribe, la comparto acá con el placer de haber conocido a Fernando y la esperanza de disponer mas de sus reflexiones:
"Tu mirada ya no tiene el brillo de antes. Tu voz demuestra desilusión. Nacimos de la misma madre, tenemos el mismo padre, y no soporto verte así.
Recuerda los días de nuestra infancia en donde sin tener lo mismo que hoy nos hace falta, éramos felices. Nos dolía la cara de tanta carcajada. Corríamos sin parar, dando saltos y piruetas, llenos de tanta energía, listos para el siguiente juego, que generalmente lo inventábamos nosotros mismos. ¿Donde quedó esa creatividad?
¿Recuerdas cuando soñábamos en ser grandes? ¿Recuerdas que queríamos salvar al país? “Cuando seamos presidentes….”, decíamos. Pensar que algún día llegamos a tener un político en nuestro interior. Pensar que algún día quisimos hacer algo por nuestro padre Ecuador, y no por “éste país”, como lo llamamos ahora.
Es verdad que fuimos creciendo y la vida se fue complicando. Hermano, todos hemos tenido buenos y malos momentos. Lo importante es la interpretación que damos a las experiencias vividas. Recuerda que si lo decidiste hacer, siempre estarás por encima del que nunca se atrevió. No bajes los brazos ante un fracaso, cual sea el que estés viviendo. No importa cuántas veces te caigas, sino cuantas te levantes. La travesía mas grande comienza con un primer paso. Levanta tu cabeza mi hermano querido; llevamos la misma sangre en las venas. No pierdas la fe, no dejes de soñar, no permitas que te roben tu capacidad de ilusión, eres tu el dueño de tu vida, y solo tú, ni el Estado, ni la Asamblea, ni la suerte, te sacaran de donde éstas. Solo tú eres el causante de tu realidad actual, y solo tú serás el protagonista de tu vida futura.
Recuerda que hay tres tipos de personas: Los que hacen que las cosas pasen, los que ven las cosas pasar, y los que no saben qué pasó. Mi hermano, haz que las cosan pasen en tu vida! Aliméntate de la sonrisa de tus hijos, del beso de tu esposa por las mañanas, del abrazo de tus padres, de una noche de estrellas sobre el cielo de tu ciudad, del sonido del mar, del cantar de las aves, del cariño del prójimo compatriota, de nuestro sol ecuatorial, de Dios. Si alguien más lo hizo, tu también lo puedes hacer.
Te escribo a ti mi hermano ecuatoriano, con quién hemos vivido tantos momentos de ilusión, con quien nos hemos cobijado bajo el mismo cielo, con quien hemos llorado, pero también reído, gritado, soñado, en plural. Fuimos hechos para cosas grandes. Nacimos de la misma madre Patria, bella, esbelta, altiva, y soberana. Tenemos sangre de guerreros, bebemos agua de volcanes, respiramos aire amazónico, comemos frutos de tierra sagrada. Estamos hechos para triunfar!
Que la mediocridad no te cubra, sacúdete de los pesimistas. Que el cansancio no te agobie, apóyate en tu familia. Que el día a día no te mate, despierta tu capacidad de creación. Ten fe en ti mismo, piensa en positivo, juega a ganar. Eres y serás siempre mi hermano ecuatoriano. Demuestra a tu Padre, Ecuador, de lo que estás hecho. A ganar!"





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Pati T.
...Quien no comprende una mirada, no comprenderá una explicación...