
Nacemos con la ilusión de no tener golpes fuertes, cuidamos a nuestros hijos para que no los tengan, pero es inevitable, los tenemos. Ya sea la muerte o enfermedad de un ser querido, un despido laboral, el fin de una ilusión, un hecho fuera de nuestro control producto de la naturaleza, o de la acción de terceros, etc... Cuando el golpe llega, podemos pasar por varias etapas, el proceso de hacer el duelo. De mi experiencia personal y me trabajo como coach, he logrado distinguir las siguientes etapas
- La negación, niego que eso me pueda haber pasado a mi, en cualquier momento despertaré de esa pesadilla y todo seguirá como antes. La conversación se niega, o pido explicaciones por que pasó, como se la explicación evitara el hecho. Si no admitimos un fracaso de un proyecto, creyendo que fracasa nuestro Ser, no aprendemos del fracaso.
- La rabia, si eso tan fuerte me pasó, debe haber algún culpable, ese culpable debe ser sancionado, aunque sea con mi desprecio o falta de colaboración futura. Reclamo que lo que ha pasado es una injusticia, busco justicia ya sea de los hombres o de Dios. Expresar esa rabia es sano, me hace aparecer
- La aceptación, en esta fase acepto que lo que pasó, pasó; y que no hay nada que yo pueda hacer ahora para que no pasara lo que pasó. Me embarga la emoción de la tristeza, lloro y me sano. El llanto es la expresión de la aceptación
- La confusión, en esta fase me empiezo a preguntar que hago ahora, después de este golpe. Dependiendo de la magnitud del mismo, como sigo viviendo. Las opciones tienden a no estar claras. Si he desarrollado la habilidad, pido ayuda para salir de la confusión. Un error que cometemos es pedir de tal forma que se escuche que se hagan cargo de mí.
- La ambición, identifico una nueva forma de vivir, un nuevo proyecto, y canalizo mis energías, pensamientos y acciones hacia allá.
Estas categorías tienden a traslaparse en mayor o menor grado, puedo quedarme pegado en algunas de ellas. Por ejemplo, estar en la ambición de un nuevo proyecto, y aún así estar negando lo que pasó. La consecuencia es, que el no haber pasado por la aceptación, me quita energía para el nuevo proyecto. Mirar estas etapas me ha servido, y me sigue sirviendo. Mi desafío personal, y como coach, es vivir plenamente cada una de estas etapas, no ignorarlas. Vivirlas con un alto grado de conciencia de tal forma se avanzar seguro hacia el próximo paso. Incluso he podido observar que me sirven no sólo para los golpes inesperados, sino también para aquellos que puedo anticipar, me sirve para vivir más rápido este proceso Ya que no podemos evitar en nuestras vidas, y en las personas que queremos, que los golpes ocurran, lo que si podemos hacer es
capacitarnos, y capacitarlos, para ponerse rápidamente de pie. Es lo que hoy conocemos por
resiliencia Aprender a ponernos de pie es un aprendizaje fundamental, y cada vez más importante, en tiempos de turbulencia. ¿Como Ud. diseña su aprendizaje?
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