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La generosidad de los conocimientos, observando el cambio de paradigmas

Enviado por Raúl Herrera Labarca el miércoles, 21 marzo, 2007 a las 8:38 PM
Raúl Herrera Labarca

paloma_pazEn las últimas semanas recibo tres mails de distinta procedencias, en una de ellas, el profesor de un curso que había tomado me reclama que haya difundido en el blog parte del conocimiento que había entregado en dicho curso, y me pide que elimine parte del material, indicándome que le pertenece junto a un amigo con quien lo había elaborado.

Curiosamente encuentra el articulo en la red, gracias a que indico que he recibido de él, el material y lo agradezco. Le indico que no comparto su punto de vista, pero lo respeto y lo borro.

Me parece que es un ejemplo del paradigma que cree que el conocimiento genera poder al mantenerlo restringido, como si fuese dinero en un banco.

Por otro lado, recibo casi simultáneamente dos mensajes de personas que han leído mi blog y que me hacen sugerencias para un mejor manejo, Gabriel Bunster me aconseja como manejar mis fotografías, y Didier Vidal, a quién no conozco directamente, me aconseja como dirigir automáticamente los visitantes de mi antiguo blog al actual.

Gracias a ambos por su generosidad y el cariño que me demuestran. Y ayer recibo otro regalo, esta vez de mi amigo Lorenzo, con un link donde puedo encontrar el libro en español " y tu en que crees" basado en la película del mismo nombre.

Al contrario del caso anterior, estas personas viven el paradigma que el conocimiento genera poder en la medida que se distribuye, principio que inspira los blogs, al menos el que me ha inspirado.

En las organizaciones, he visto como retener información por parte de algunas jefaturas, como forma de "defender su territorio", termina debilitando sus liderazgos y generando equipos mas pobres.

Compartir conocimiento es una forma potente de ejercer liderazgos, como dice Mandela, de perder el miedo a brillar con nuestra propia luz

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¿La dignidad me pertenece?

Enviado por Raúl Herrera Labarca el jueves, 08 marzo, 2007 a las 10:41 PM
Raúl Herrera Labarca
En reuniones de coach en los últimos días, ha surgido el tema de la dignidad, un ejecutivo me indicaba que se sentía mal por haberle quitado la dignidad a un subordinado, y otro directivo reclamaba por la acción de un cliente, donde el sentía que su dignidad había sufrido. dignidadY es curioso lo mucho que nos importa la dignidad, y la poca reflexión que tenemos sobre ella. ¿es nuestra? ¿cuando la perdemos? ¿cuando la ganamos? Efectivamente en las conversaciones de coach a las que aludo, las personas valoraban mucho la dignidad, pero en ambos casos, la dignidad del afectado estaba en manos de un tercero. Si es algo propio, ¿como es que el otro la afecta? Los huelguistas reclaman que sus sueldos no son dignos, pareciera que la dignidad es una característica del sueldo, hoy en el TranSantiago, escuchamos que el transporte no es digno, una propiedad del transporte, y así podemos seguir. Si por el contrario, consideramos que la dignidad es algo que depende de nosotros, ¿como hacemos para sentirla, ejercerla, independiente de lo que haga el otro? Para responder esta pregunta, necesitamos consensuar lo que entendemos por dignidad y como esta surge, personalmente uso la siguiente: Dignidad surge del juicio de coherencia entre mis acciones y mis valores y creencias, y desde esta interpretación, resulta posible aproximarse a los puntos anteriores. Si consideramos que tenemos siempre la libertad de escoger nuestras acciones, entre actuar y no actuar, por tanto tener la sensación de dignidad o no, es algo que elegimos. Siempre me parece que podemos encontrar una acción que sea mas coherente con nuestros valores que otra, y al tomar ese curso de acción, nos sentimos dignos. Por supuesto que surge el tema del costo de la decisión, y es un punto importante. Hay costos que no estamos dispuestos a asumir, y por tanto elegimos una acción que en otras condiciones no elegiríamos, pero la sensación de falta de dignidad nos surge al olvidar que es nuestra decisión, y que la decisión se basa en un valor superior que estamos cuidando. En este olvido se nos va parte de nuestra dignidad Y otro punto donde veo que se nos va la dignidad, es la confusión entre nuestros valores y la imagen que queremos mantener, nuestro ego, al escoger acciones que cuidan nuestro ego, y no nuestros valores, también pagamos costos en dignidad. Nuestra dignidad nos pertenece, le podemos dar poder a otro para que la afecte, pero es nuestra decisión.(Leer más)

En el día de la Mujer: Las Mujeres de mi generación

Enviado por Raúl Herrera Labarca el jueves, 08 marzo, 2007 a las 9:30 AM
Raúl Herrera Labarca
mujeres

Hace un año publiqué este post que hoy quiero reproducir, ya que me sigue interpretando plenamente, pertenence al colombiano Santiago Gamboa y lo he tomado de Mujereshoy
Es mi manera de hacer mi homenaje en este día de la mujer, a todas estas mujeres que he querido y me han querido.

"Es el único tema en el que soy radical e intolerante. En el que no escucho razones:
Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto.

Hoy tienen treinta y pico, cuarenta, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo endiabladamente seductoras, a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitonea sus muslos y las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.

Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa. Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como una ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún visitante. ¡Qué bellas son, por Dios, las mujeres de mi generación!

Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de los Beatles, de Bob Dylan, de Lou Reed, el mejor cine de Kubrick y el inicio del boom latinoamericano, son seres excepcionales. Herederas de la ???revolución sexual??? de la década del 60 y de las corrientes feministas que, sin embargo, recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción. Jamás vieron en el hombre a un enemigo, a pesar de que le cantaron unas cuantas verdades, pues emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico. Decidieron pactar para vivir en pareja, esa forma de convivencia que tanto se critica pero que, con el tiempo, resulta ser la única posible, o la mejor al menos en este mundo y en esta vida.

Son maravillosas y tienen estilo, aun cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se adornaron con collares precolombinos, se cubrieron con suéteres de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o de sábado después de bailar ???El ratón???, de Cheo Feliciano, en La Teja Corrida o en Quiebracanto, con algún amigo que les habló de Kafka, de Gurdjieff y del cine de Bergman.

Al fondo de sus mochilas arahuacas había paquetes de Pielroja, libros de Simone de Beauvoir y casetes de Víctor Jara. Y al dejarnos, cuando no les quedaba más remedio que dejarnos, nos dedicaban esa canción de Héctor Lavoe que es a la vez un clásico del periodismo y del despecho, y que se llama ???Tu amor es un periódico de ayer???. Se vistieron de luto por la muerte de Julio Cortázar, hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo; bebieron ron cubano y aprendieron de memoria las canciones de Silvio y de Pablo; conocieron los sitios arqueológicos de San Agustín y Tierradentro (en esa época se podía ir sin temor a la guerrilla, qué nostalgia), fueron con sus novios a las playas del parque Tayrona, durmiendo en carpa y dejándose picar por los mosquitos, porque adoraban la libertad, algo que hoy le inculcan a sus hijos, lo que nos hace prever tiempos mejores y, sobre todo, juraron amarnos para toda la vida, algo que sin duda hicieron y que hoy siguen haciendo en su hermosa y seductora madurez.

Supieron ser, a pesar de su belleza, reinas bien educadas, poco caprichosas o egoístas. Diosas con sangre humana. El tipo de mujer que, cuando uno le abre la puerta del carro para que suba, entra y se inclina sobre la silla del conductor y le abre a uno desde adentro. La que recibe a las cuatro de la mañana a un amigo que sufre, aunque sea su ex novio, porque son maravillosas y tienen estilo, aun cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan, pues su sangre no es tan helada como para no escucharnos en esa necesaria y salvadora última noche en la que están dispuestas a servirnos el octavo whisky y a poner por sexta vez esa melodía de Santana.

Por eso, para los que nacimos (Leer más)


Identificando nuestros valores en el diseño y práctica de nuestras vacaciones

Enviado por Raúl Herrera Labarca el jueves, 01 marzo, 2007 a las 5:09 PM
Raúl Herrera Labarca

valores y vacacionesAnalizar el como usamos nuestros recursos escasos, es la mejor forma de mirar de mirar nuestras prioridades, y que valores estas reflejan, y sin duda nuestras vacaciones es un recurso muy escaso, y donde mayor libertad tenemos de diseño, por tanto un espacio privilegiado para hacer este ejercicio

En mis vacaciones, estuve en mi casa en Tunquen, un ambiente muy tranquilo y de mucha naturaleza, y posteriormente en un retiro de meditación budista con el grupo Shambhala de Chile

Al hacer este ejercicio de análisis, y como había usado el tiempo en esos lugares, pude ver que había privilegiado el estar en ambientes poco ruidosos, elegir con que había estado, y practicar trabajo manual, y posteriormente en el retiro de meditación, haber explorado mis áreas de incomodidad, el estar sentado meditando por lapsos largos de tiempo, y estar sometido a un régimen de comidas propias de un retiro, donde incluso hicimos para las comidas, algo tan inusual como la practica del Oriyoki.

A riesgo de sonar arrogante, quedé muy contento conmigo y los valores que pude ver en mi en este análisis, un gusto por la sencillez, por la autenticidad, y como decía mi maestra en el retiro, un placer de "coquetear" con nuestras zonas de incomodidad, no mucho que te quemes, ni tan lejos que no haya aprendizaje.

Y el complemento ideal, ver algunas buenas películas, de las que vi, me impactaron especialmente Ser digno de ser, y el ilusionista, en ambas películas. el tema del honor, de la dignidad personal me tocó mas fuertemente.

Te invito a hacer el ejercicio de identificar tus valores en el uso de tu tiempo en vacaciones

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