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Bajo el título El disfraz, aparece la columna semanal de la antropóloga Patricia May, en que nos muestra las limitaciones que incurrimos en nuestra vida cuando vivimos de acuerdo a una imagen social de quién somos, e invita a vivir la vida con mas plenitud, sin disfraces, con su complejidad, con el dolor que implica, y con todas sus infinitas posibilidades
En este mismo artículo, nos advierte, que a menudo llevamos tanto tiempo usándolos, que se ha adherido a la piel, y ya ni siquiera lo vemos, creemos que somos ese personaje que con el antifaz representamos. Y en un taller del fin de semana con Carmen Cordero, reflexionábamos sobre este punto, no le llamamos disfraz, le llamamos roles, e investigamos los momentos que en nuestra vida adquirimos ese rol, un rol que no elegimos, que nos fue útil para conseguir el afecto y la atención de los que nos rodeaban, y como usualmente seguimos en la vida desarrollando ese rol, aunque en la mayoría de las ocasiones ya no lo necesitamos y como dice Patricia, nos impide vivir la vida con sus infinitas posibilidades. Y al adquirirlos a edad muy temprana, hace que precisamente no veamos ese rol, nos constituimos en el, es nuestro yo, creemos que somos. Y esa forma de usar ese disfraz, de jugar ese rol, nos mostraba Carmen, se apodera de nosotros en nuestras formas automáticas, rutinarias, de actuar, de relacionarnos con los otros y con nosotros mismos, es una forma que se graba en nuestro cuerpo en relaciones sensomotoras, condicionando nuestro accionar. Indicaba que Francisco Varela ironizaba que nos hemos acostumbrado a creer que "Yo tengo un cuerpo", en circunstancia que es más lícito indicar" El cuerpo tiene un yo", o incluso podemos decir que el cuerpo puede tener múltiples yo, varios disfraces. Así, el soltar ese disfraz, ese rol que nuestro cuerpo sabe jugar, no sólo es tema de una decisión conciente, que lo es, sino va mas allá, significa desarrollar un cuerpo que permita expandir el yo, que se abra a otros roles, a otros disfraces. Y acá interpreto que tener múltiples roles disponibles, múltiples disfraces, sólo me conecta con mi ser de las infinitas posibilidades que señala Patricia May. Y eso de vivir con múltiples disfraces, puede ser interpretado como un fraude, tenemos el secreto temor de ser un fraude, ya que nunca podemos mostrarnos el ser completo que somos, ser que por lo demás está en permanente evolución y al cual ni siquiera tenemos acceso. En esta imposibilidad, la posibilidad es identificar esos roles, esos disfraces que están latentes en nuestro ser y darles también la posibilidades de expresarse, de esa forma nos vamos completando como seres humanos. Es un trabajo de largo plazo que requiere de un alto grado de alerta y disciplina, es un camino como indica Carmen, sin atajos. El premio de acercarnos a las infinitas posibilidades es el estímulo (Leer más)
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 La invitación a tener una mirada sistémica de la educación, donde los actores actúan en función de las reglas del juego en que se encuentran inmersos, explicitas o implicitas, y donde no hay malvados, donde todos somos responsables, y donde esta en juego el futuro que queremos para nuestros hijos (y nietos en mi caso) es lo que escuché de esta entrevista a Camilo. (mi hijo) La pueden ver en su blog, o en Educándonos (Leer más)
La oleada que han significado los blogs, y el que hayan llegado a las empresas generando comunidades de aprendizaje, ha generado una nueva fuente de angustia en muchas personas. A la obligación de hacer el trabajo, se agrega la petición que escriban en el blog, la respuesta es obvia, ???no tengo tiempo???, y en ocasiones, este no tengo tiempo llega no sólo a no escribir, tampoco a comentar lo que otros escriben y, muchas veces, tampoco hay tiempo de leer. Aparte del miedo que para muchos significa escribir en un blog, sólo acostumbrados a rígidos informes técnicos, me surge la idea que detrás de esa negativa hay una concepción del trabajo propia de la época industrial, la orientación a la tarea. ???Mi trabajo consiste en hacer lo que hago y no en ocuparme de lo que el resto piensa y hace, ni lo que opina de mi trabajo y de lo que yo pienso??? Sin embargo, la naturaleza del trabajo parece ser hoy algo distinto, la experiencia y la literatura nos habla que el trabajo ocurre en Redes Laborales, y la calidad del mismo por tanto está fuertemente influenciado por la calidad de esas redes. Elementos fundamentales de la calidad de esas redes, además de lo entretenido que pueden resultar, son entre otros, el sentido y el orgullo por lo que hago, el sentido de pertenencia al equipo, el respeto y la confianza entre los miembros del equipo. Esta dimensión relacional del trabajo, para contraponerlo a la orientación a la tarea que indicaba como propio de la época industrial, muchas veces no la apreciamos en toda su magnitud, salvo cuando hacemos un inventario de las fuentes de los reclamos de los clientes, en su mayoría, al menos en las organizaciones de servicio, dependen de fallas en estas Redes Laborales. Advertir este fenómeno, y como una aproximación a responder al mismo, están surgiendo en muchas organizaciones los blogs corporativos como lo ha indicado Gabriel Buster y Leonardo Maldonado. Estos se constituyen en una oportunidad de reforzar la parte relacional de nuestro trabajo, y también para la relación con el cliente, y no están usualmente orientados a la tarea de corto plazo, se usan para generar comunidad, conversando en torno a lo que nos une. Los líderes organizacionales cuentan así con una herramienta privilegiada para conocer las inquietudes de su personal y hacerles llegar no sólo su pensamiento en torno al negocio, sino también su lado humano. Incluso más allá de los liderazgos formales, se crean las redes que facilitan y potencian el trabajo, haciéndolo también, y por que no, más entretenido. Las personas que no ven que crear y cuidar las redes es parte de su trabajo, están pegados a un una concepción del trabajo cada vez mas estrecha, no ven la oportunidad que les puede significar el blog corporativo como parte, no exclusiva, pero si potente para hacer esta tarea. (Leer más)
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 Las investigaciones desde la física que ha popularizado F Capra y desde la biología que desarrollaron H Maturana y F Varela, nos indican que nuestro cerebro es incapaz de distinguir en la percepción entre ilusión y realidad, (fíjese lo que le pasa si sólo piensa en el jugo de limón). Desde ahí las propuestas como las que indicaba en mi post anterior del Dr. Wolf, de que podemos con nuestra mente hacer casi lo que queremos, y si es así, surge la pregunta, ¿si nuestra percepción no nos da acceso a la realidad, de donde sacamos nuestras fuerzas y convicciones para actuar? La pregunta no es trivial, hoy nos hemos visto nuevamente conmovidos por la fuerza destructiva de las ideas terroristas, personas que están dispuestas a morir en base a sus convicciones, una fuerza que envidiarían muchos líderes para llevar adelante sus planes en las empresas que dirigen. Sin embargo, al mismo tiempo promovemos la innovación, la revisión de los paradigmas con que trabajamos, la reflexión acerca de lo que hacemos, reflexión que nos muestra que toda creencia es sólo una construcción mental. Así siempre habrá otra forma de ver la situación y siempre tendremos al menos una alternativa de acción, lo que para las personas comprometidas con la perfección, conduce al inmovilismo. Surge así la necesidad de una nueva competencia, la competencia de actuar como si tuviésemos certezas, y al mismo tiempo la capacidad de revisar los supuestos que fundamentan esas certezas, ya sea en forma periódica o en la medida que veamos que esas certezas no están produciendo los resultados que esperábamos. Conversando en un taller sobre este punto, indicábamos que el desafío de hoy es luchar por lo que creemos, y al mismo tiempo estar dispuesto a dudar de lo que creemos, a actuar con certidumbres, en un mundo que sabemos es de incertidumbres. El secreto parece ser, no en tener la verdad para actuar, sino en actuar en busca de una verdad que consiste en la búsqueda y no en la meta. Reflexión y acción, las dos caras de la misma moneda, el talento que necesitamos en nuestros directivos (Leer más)
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La exhibición de la película "What the bleep do we know" el miércoles pasado en Casa Piedra, me impactó positivamente, la película la había visto varias veces.
Desde hace mas de un año circula en diversos grupos de reflexión y crecimiento personal, pero fue distinto verla junto a mas de 600 personas que pagaron un precio mucho mas elevado que una tradicional entrada de cine para ver la película y ver a uno de sus creadores, el Dr. Wolf (Dr. Quantum en la foto).
Una buena reseña de su pensamiento aparece en la revista YA y una bella reacción frente a la película la encuentran en este blog La forma como hilvana su pensamiento me atrae, la indeterminación de las partículas atómicas, el poder de nuestro cerebro en ellas, y en las partículas mas complejas que conforman nuestro cerebro.
Las mismas partículas que en definitiva, a través de complejas redes neuronales, determinan nuestra calidad de vida, la conclusión es obvia, podemos dejar de ser observadores pasivos de nuestra realidad, y elegir la calidad de vida que queramos tener, independiente de las condiciones "objetivas " que nos rodean
Claro que a esta conclusión no llega sólo por la física, sino que al maravillarse de la sincronía que observa entre la física teórica y el conocimiento de las antiguas sabidurías, tanto en Oriente como en Occidente precolombino, las verdades en que todos están de acuerdo que indica Ken Wilber, y que hoy es parte de una corriente de pensamiento que está generando un espacio con fronteras cada vez más amplias.
Pensamiento que por supuesto tiene detractores como lo ha tenido todo pensamiento que desafía los paradigmas vigentes. La parte que me llama mas la atención de la película, y del mensaje de Wolf es la adicción que cada uno de nosotros tiene de determinadas emociones.
La forma como indica su receta para mirar y quitarnos esas adicciones, es la descripción del proceso de meditación que hoy nos llega de las enseñanzas orientales, y su forma de describir como llegar a la felicidad, aceptando las circunstancias adversas de la vida, me evoca las cuatro nobles verdades del Budismo (el sufrimiento existe, lo que genera mas sufrimiento es oponerse al sufrimiento, hay un camino, el camino es domesticar la mente).
Me quedo con el compromiso personal de volver a ver la película, (y Secret la nueva pelicula del Dr Wolf que se anuncia), en especial la parte que nos cuenta de la adicción a las emociones, como estas se forman en redes neuronales en nuestro cerebro, según entendí, se forman por recurrencia, prácticas repetidas, y por tanto sólo por recurrencia, nuevamente prácticas repetidas, podemos generar redes neuronales que permitan las otras emociones que contrasten nuestras adicciones y por tanto nos generen plasticidad en nuestra vida, mi trabajo con la bióloga Carmen Cordero apunta en esa dirección de educar nuestra capacidad de vivir las emociones.
Podemos, en un amplio margen, diseñar el Ser que queremos ser, y desde ahí, mejorar la probabilidad de tener los resultados que queremos tener (Leer más)
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